El día de la mujer es hoy

Veo todos los actos que tan ceremoniosamente se llevaron a cabo el ocho de marzo con motivo de la celebración del Día de la Mujer y no puedo evitar sentir, como mujer que soy, un torrente de sentimientos que se contraponen y se yuxtaponen y que no van a ninguna parte. Ayuntamientos y diputaciones  bajo la batuta de un Gobierno como ente abstracto, aunque lamentablemente últimamente bastante palpable y hasta con apellidos, que se llena los hombros y la calvicie intelectual de honores pseudofeministas dejándose un dinero “extra” en alabarnos, mujeres, y reconocernos individuos independientes de un tiempo a esta parte. Leo los discursos vacíos sobre la mujer por estar basados en la ignorancia concienciada, en estos días más materialistas que reivindicativos. Observo los negocios llenos a rebosar con lujosos regalos y carteles que rezan alabanzas a su señora. Y salir a comer fuera para que “hoy no cocine” es todo un detallazo que se debe tener en cuenta.

Y el ocho de Marzo se deforma y se desvirtualiza, convirtiéndose en un día superficial, y no veo mujeres que devoran su libertad conseguida por muchas otras que en su día se lanzaron a los pies de los caballos, sino una ridícula oda al conformismo. Podría decir que la culpa la tiene una histórica misoginia sutilmente institucionalizada que ha conseguido que incluso entre nosotras se nos recrimine que unas pongan mayor empeño que otras con justificaciones tan elaboradas como “ya no podemos quejarnos”, o el surgimiento de palabras que descalifican y desvalorizan el feminismo a la vez que denotan la necesidad, todavía, del mismo.

El ocho de marzo, un día como otro cualquiera, con la diferencia de que la palabra mujer no sale por casualidad en los medios de comunicación, espero determinismo y espero ilusión, y espero lucha y espero unión. Y tropiezo con los restos de lo que podemos llegar a ser pero que nos cuesta tanto. Y estoy harta de justificar esta inactividad aludiendo a patriarcado y aludiendo a injusticias que, no me malinterpretéis, existe y son barrera.

Tengo varias conclusiones, todas ellas feas y que seguramente levantan opiniones (cosa que deseo). Por una parte, no me creo ningún discurso emotivo por parte de una institución que pretende recortarnos los derechos y que nos cosifica a su antojo reduciéndonos a útero. No me creo unos valores que nos estereotipan en virgen o prostituta y que premian o castigan basándose en solamente una perspectiva, sin que haga falta mencionar cual. Pero sobre todo, no me creo las excusas que hoy en día todavía usamos las propias mujeres para justificar nuestra comodidad ficticia. Señoras, si somos más de la mitad de la raza humana, si ya estamos por todas partes, ya va siendo hora de que tomemos nosotras el control no solo del ocho de marzo, que obvio es que ni eso nos pertenece, sino de del día a día. Dejemos de quejarnos, y empecemos a cambiar la situación para que así el ocho de marzo vuelva a tener ese sentido que se merece.

Y es que podemos.

 M. Kahlo.

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3 pensamientos en “El día de la mujer es hoy

  1. Las mujeres debemos luchar día a día. Es una lucha continua y que va mucho más allá de cuatro discursos tontos y vacíos un día al año. Y cuando digo lucha no me refiero a algo abstracto que no corresponde a la realidad, como muchos se empeñan en hacer creer.

    Sí que es cierto que nuestra sociedad sigue rigiéndose por un patriarcado escondido, maquillado, pero que no por ello deja de subyugar y manipular creencias que encadenan a la mujer. Las mujeres hoy en día sólo tienen cabida bajo estereotipos absurdos. Y lo más peligroso de todo, bajo mi punto de vista, son aquellas MUJERES que tampoco lo quieren ver. Que se suman a la condena de aquella que busca opciones diferentes, o prácticas sexuales diferentes. No hay nada más peligroso y absurdo que aquel que lucha contra sí mismo.

    El día ocho de marzo debería recordarnos a todas que la lucha continúa.

  2. “Debemos cultivar y apreciar la castidad de nuestras muchachas como el recurso nacional por excelencia, porque es la única garantía de que somos en realidad los padres de nuestros hijos y que no trabajamos y ganamos el pan para quienes no son de nuestra carne y sangre. Sin esta garantía es imposible la vida familiar, íntima y segura, base indispensable para la prosperidad del pueblo y de nuestra patria.”
    Max von Gruber – Higiene para la vida sexual del varón. Stuttgart 1903 – Pág 147
    Cualquier día de estos pillan a gallardón de entrecasa con una camiseta con la cara de Max Von Gruber

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